Las heridas y los cortes menores se pueden tratar en casa. Proporcionar lo primeros auxilios de manera oportuna puede ayudar a prevenir una infección y, por lo tanto, acelera la curación y reduce la cantidad de cicatrices. En caso de un sangrado excesivo, un corte profundo o de algún signo de infección es recomendable acudir al hospital.
Procedimiento
Hay cuatro pasos imprescindibles para el tratamiento de cortes menores:
1. Limpieza: el primer paso y el más importante para evitar una infección es lavarse las manos antes de tocar cualquier herida. Posteriormente limpiamos alrededor de la propia herida con agua y un jabón suave evitando que el jabón penetre en la herida.
2. Detener el sangrado: los cortes y heridas pequeñas suelen dejar de sangrar por si solos pero en caso de no ser así presiona suavemente la heridas con una venda o un paño limpio. También puedes elevar la zona hasta que cese el sangrado.
3. Proteger la herida: aplicar sobre la herida ungüento con medicamento antibiótico o vaselina para mantener la superficie húmeda y prevenir la formación de cicatrices. Los ingredientes de algunos ungüentos pueden causar sarpullido leve en algunas personas, si este aparece dejar de usar ese ungüento.
4. Cubrir la herida: por último cubrimos la herida con un vendaje que no se pegue como una venda o una gasa enrollada. Cubrir la herida la mantiene limpia, por lo que debemos cambiar el vendaje al menos una vez al día o cada vez que el vendaje se humedezca o ensucie. En caso de que nuestras heridas no sea un corte si no una raspadura o rasguño pequeño no sería necesario cubrirla.